Mezcal

Las brújulas no sirven para saber donde tienes que parar y yo ya llevo un tiempo aquí sentado en un banco, viendo el tiempo pasar. Me he marchado lejos, buscando sentir alivio en las raíces pero eso solo me hizo querer más. Las noches cada vez eran más cálidas y más cortas y las lunas aparecían más grandes ante nuestras miradas absortas. Las ganas debieron de quedarse algún día atrás. Nadie preguntaba el por qué de las cosas, y las certezas volaban en el aire, dejando destellos de luz en pantallas que rompían la calma de las habitaciones oscuras. Era tarde pero yo quería tus respuestas y solo encontraba tu voz en el mensaje de un contestador.

Los mapas no sirven para saber que camino te va a llenar más. Llegó Junio como una enredadera y enmarañó mi vida de Ti. Yo ya sabía lo que quería y no pensaba que nada pudiera salir mal. El calor y el dolor me llevaron hasta el mar. Me quedé flotando mirando al cielo mientras los aviones aterrizaban. Pensé en que siempre quise salir de aquí y marcharme bien lejos. Pensé que no merecía la pena vivir así. Y me hice muchas preguntas y no me las quise contestar. No. En aquel preciso instante, solo el cielo, el mar, mi respiración y yo.

Los Gps no sirven para saber que camino lleva al lugar donde debes estar. En cambio las palomas de siempre han sabido volver desde cualquier parte del planeta a su palomar. He tomado decisiones en la vida, unas malas, y otras buenas, pero nunca me quedé mirando indeciso en las encrucijadas. Quizás fui temerario pero de bien chiquito aprendí que no se debe echar la vista atrás. Ahora, aunque me encuentre perdido, el camino que andé nadie me lo va a quitar. Y quien sabe cual será el próximo destino. Únicamente sé que en el lugar que ya estuve no me quiero quedar.

Los malos tragos nunca dicen la verdad. Son el perfecto enemigo. La piedra en el zapato, la astilla entre los dedos, el cristal que va a quebrar. Solo me quedan los amigos y las palabras y la esperanza que me eleva hacia Ti, una vez más. Entono mi canto con la voz rota, Hago lo que puedo y si brindas conmigo, te invito a otra copa, porque se que nunca me vas a fallar. Yo nunca te busqué, y hasta te he dejado solo, pero tu siempre estás. Y viniste a tomarte la penúltima, y siempre me recuerdas algo por lo que brindar. Y ya cuando no queda camino ni lugares dónde estar, yo me quedo contigo, sin luces que alumbren la oscuridad. Camarero, llene la copa de mezcal.

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