No lo leas

Por favor, no leas esto.

Seguro que tienes cosas mucho más interesantes que hacer que sentarte a leer estas lineas. Ver la tele, quizás, o seguro que tienes un buen libro aguardándote en una estantería. Deja de leer esto y préstales toda tu atención y seguro que te van a aportar más de lo que mis atribuladas disertaciones pudieran en mil años. Por favor, no leas esto, porque seguramente, lo que voy a poner no te importa. Por favor, no lo leas, porque por más que lo intento no voy a conseguir nunca que sientas como yo lo que escribo, ni que veas como yo las veo las cosas que te describo.

Yo no perdería ni un segundo más, si has llegado hasta aquí, no deberías acabar el párrafo. No deberías molestarte en saber nada de lo que me está pasando. No es ironía, ni mucho menos sarcasmo. Nunca mis palabras fueron más puras que estas… y es que no entiendo como sigues aquí escuchando. Soy un hombre pobre y necio, que no para de pedir y no ofrece nada a cambio, y además, me estoy haciendo viejo, y ya no aguanto ni medio asalto.

Si sigues aquí, es que no tienes remedio y tienes un problema, y yo un privilegio, porque me sigues aguantando. Siempre he ido con las manos vacías el día de tu cumpleaños, y te he dado dónde más dolía cuando lo que te dije era aquello que nadie hubiera debido escuchar. Y no me has pasado factura y siguen cayendo las hojas del calendario. Y mi dedo metido en tu llaga, y mientras el mundo se iba derrumbando.

Si casi después de casi 300 palabras aún no te has largado estoy en deuda contigo. Probablemente hayas leído más de un post de este anti-blog, y eso sólo lo hace alguien o bien cuando no tiene buen gusto o cuando esa persona de alguna manera me quiere. Y sí, para ti escribo, tú que nunca me fallas. Hace tiempo escribí para ti Semilla en la Tierra con la esperanza de que este ser humano que te habla hubiera podido aportarte algo a través de mis letras.
https://elfalsojohnboy.wordpress.com/2015/03/09/semilla-en-la-tierra/
Mucho tiempo después he dejado de sentir esa pretensión, y ahora escribo con las única intención de vomitar todo aquello que quiero decir sin que me encierren en un frenopático. No entiendo este mundo. No entiendo a la mayoría de la gente, ni cómo funcionan las relaciones interpersonales, y mucho menos las que mantengo con las mujeres. Soy consciente de que no filtro lo que digo y mucho menos lo que hago. Soy soberbio y engreído y normalmente suelo andar malhumorado. Habrá quien me replicará -por privado- que también tengo cosas buenas, y más aún, habrá quien me augurará un futuro maravilloso y mágico. Y yo se que eso no va a pasar y seguiré aporreando este jodido teclado. Ojalá alguien me hubiera comprado un maldito piano…

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