Cuando no me ves

Hay palabras que no fueron porque nunca se dijeron, y aún quedaban como cuadros colgados en mi pared. Imágenes humeantes que cambian de dirección. Calles inquietas que me llevan, que me esconden. Y los silencios pendientes de unos puntos suspensivos, de una angustia, de un ataque de sinceridad, del pecado del orgullo, de esa pecera sin su pez, de esa playa sin verano, de esas noches que me vi enloquecer. Tu no estabas ese día en que se hizo verdad el pasado. Seguro que andabas escuchando a ver que decían las caracolas. Las ninfas en su mar, tú en el tuyo y yo en el mío. Ese orden inmutable que no admiten flores que arrasen el equilibrio. Decir que te quería era demasiada verdad para los cuentos de princesa, que no lo son tanto sin su príncipe. Nada de hombres con traje gris que sorben los tragos dulces de la noche en taburetes que callan lo que saben.

Hay palabras que no fueron porque no quisiste que se dijeran. Medí los segundos, los metros y las hectáreas. El algoritmo fue descifrado y despejadas las incógnitas emergió bello en mitad del estanque. Ponle unas gotas de nada y siempre huele mejor. Me moviste los sueños despacito, como si no quisieras que me diera cuenta. Cantabas la canción de siempre y no te movías de la nube que te cubría. No sabrías vivir sin tus charcos. Yo dándole vueltas a tus desvelos y sin dormir en todo el tiempo. El oxígeno se acababa y explotaba el cielo. No me decías nada y yo desesperaba y me quedaba sin beber. Y pasaban aviones sobre nuestras cabezas. Los cronómetros detenidos y la bandera ondeando al viento. Los pájaros no volaban y el frío nos llenaba el corazón.

Hay palabras que no fueron por el dolor. Hay palabras que tenía en la punta de los labios y como aquel beso que no se dio, se perdió en un momento lejano. No se dijeron por no querer hacernos daño, porque en el fondo hay cosas que pesan y van cogiendo más valor según pasan los años. Porque te quise y supongo que te querré siempre, y puede que que de alguna manera tu supieras que es esa cosa tan loca del querer. No sería cuestión de mirarnos en el espejo y no sabernos que responder. Yo no podría…

Por eso ahora que no me ves, protegido por esta oscuridad tan densa, como un espectro de la madrugada vengo a decirte todo eso que nunca se dice, todo eso que nunca quieres escuchar. Fue bonito quererte y pensar en lo que pudo haber sido. Espero que te vaya bien bonito y que tu camino sea el mejor de los destinos. Perdóname si me equivoqué. Perdona mi forma de sentirlo, pero es que no se más que lo que me dice este corazón en derribo. No te preocupes por si me quedan vidas. No te preocupes por mis silencios y por mis gritos. No te preocupes por mis fracasos ni por mi destino. Ya sabes que me gusta apostar fuerte en esto de la vida, pero que le voy a hacer si no se vivir de otra manera…

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