El lugar más bonito del mundo

Existe un lugar en el que el tiempo se detiene para bailar al son de los pájaros y el viento. Un lugar mágico donde brotan a cada segundo nuevas flores y los animales campan por doquier. Ese lugar, probablemente pasaría inadvertido para muchos de vosotros, a pesar de su belleza objetiva, pero para mí, sin dudarlo, es el lugar más bonito del mundo, porque es un lugar con un significado muy especial.
Hemos de trasladarnos a más de mil kilómetros de ese lugar para estar en el lugar dónde se gestó en mi mente que ese lugar iba a resultar muy especial. Hablando con el padre de un amigo, me sugirió que en su familia tenían la costumbre de sembrar un árbol cada vez que fallecía un familiar o una persona querida. A mi la idea me pareció preciosa. Hacía solo un año que mi madre había fallecido y en mi celebro aquella idea había arraigado con fuerza. Tenía que hacer algo con aquello. Ese mismo verano habíamos tirado las cenizas en las viejas tierras de cultivo de mi abuelo, que hoy cultiva mi tío Rafael con amor y dedicación. Paso el año con el deseo de bajar a Andalucía para hablar con mi tío y hacerle un crucial encargo. El tiempo pasó y por fin llegó el verano y no sin dificultades pude ir a visitar a mi familia del sur. Fui hasta el lugar donde se esparcieron las cenizas de mi madre acompañado de mi tío Rafael y le encargué que hiciera de aquel lugar un lugar perfecto para mi madre. Decidimos que allí se plantarían jazmines, rosales y naranjos, para que allí siempre oliera a azahar, jazmín y rosas, los olores preferidos de mi madre. Durante años he ido a visitar ese lugar, y a cada año que era más bello. Mi tío cuidó de ese trozo de tierra en mitad de Andalucía para hacerlo el lugar más bonito del mundo con el amor que un hermano tiene por su hermana. Poco a poco ese lugar iba ganando en belleza. Unos patos poblaron el pequeño estanque que había creado mi tío para recoger el agua de la lluvia, también pollos y gallinas pululaban también libremente por el lugar, además de los cientos de pajarillos que al atardecer poblaban las ramas de los árboles. Salir de la gran ciudad, bajar de un avión y dirigirme a ese oasis de paz y calma ha sido la mejor terapia que he tenido durante todos estos años.

Esta mañana me he enterado de que estaban operando a Rafael de urgencias de una grave complicación cardíaca. Ha salido bien de la operación, pero aún tengo un nudo en el pecho. Sirva este breve post de agradecimiento y de apoyo en estos momentos tan difíciles de su sobrino, que lo quiere y lo querrá siempre.

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