El miedo

Pocas sensaciones hay en la vida tan comunes para todos los mortales como el miedo, y pocas tienen tantas formas como individuos de ser sentidas. Del mismo modo he de decir que las reacciones que provoca el miedo en las personas son muy diferentes. Podría hablaros del miedo que se siente cuando ves una película de terror, o el miedo que sienten algunas personas en la oscuridad. Hay gente a la que le dan miedo los bichos como las cucarachas o las avispas, hay gente que le tiene miedo a las alturas a ir en moto…Cómo os decía fobias hay millones y podría pasarme la vida hablando sobre el mismo tema. Mi intención hoy es hablaros de un miedo diferente. Quiero hablaros del miedo que siente un trabajador a ser despedido, quiero que penséis en el miedo que siente esa gente que ve como el banco les quiere echar de sus casas, quiero que os pongáis en los zapatos de alguien que tiene miedo a que la persona que ama no le corresponda, y quiero que volváis atrás unos años y sentisteis el miedo en todo vuestro ser cuando os enamorasteis por primera vez y no sabíais que hacer… Sí, me refiero al miedo existencial, ese que pesa sobre nuestros hombros y que no nos deja dormir por las noches. Yo evidentemente tengo los míos, y no son muchos, sino muchísimos. En alguna ocasión os he hablado de muchos de ellos, pero el que más me atenaza y me pesa es el de que nadie corresponda todo el amor que se que llevo dentro y que, de alguna manera, tengo el deber de dar. Quizás esta última frase es una de las más personales que he vomitado en estas páginas, pero es la pura realidad. Voy cumpliendo años y voy viendo como poco a poco me voy deteriorando físicamente, pero por dentro, paradójicamente, me siento infinitamente más joven de mente que nunca. En alguna ocasión alguno me habrá oído decir que si pudiera poner mi mente en el cuerpo que tenía con 20 años me tendrían que atar… Supongo que son peajes que tenemos que pagar por hacernos viejos, pero el hecho de vivir en soledad hace que el vértigo que se siente al observar el camino que te viene de frente sea enorme. Racionalizando tendría que reflexionar que la vida es caprichosa y quien sabe dónde vamos a estar, no ya dentro de unos años, sino, simplemente, de unos meses. Quizás la vida me sonría, o quizás esté criando malvas. Cómo no lo se, solo me queda vivir los días que se me presentan de la mejor manera que se, que es sonriendo, y si la vida se burla de mi y me saca la lengua, no os preocupéis, ya le guiñaré un ojo e intentaré camelármela… Así que al menos por hoy, hacedme un poquito de caso, dejad vuestros miedos a buen recaudo en el cajón de la mesita de noche y salid a la calle, que al final uno no sabe cuando nos va a tocar la lotería… Buenas noches… y buena suerte…

Anuncios

One thought on “El miedo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s