Perdonar

Hoy hablábamos de perdonar y de su significado en una sociedad como la nuestra. Cada cual aportaba su experiencia personal sobre el perdón en distintos ámbitos de su vida. Yo he de reconocer que para mi el debate, siendo interesante, no resultaba revelador. El perdonar siempre fue sencillo para mi. Corregidme los anglófilos pero si no estoy equivocado en inglés to forgive (perdonar) y to forget (olvidar) están íntimamente relacionados, no sólo a nivel fonético. A mi lo que me pasa es que tengo facilidad para olvidar lo malo y quedarme con lo bueno. Echo la vista atrás y aún asumiendo que mi vida no ha sido fácil y que en más de una ocasión he encontrado a gente en el camino que me ha decepcionado, no son los malos momentos los que pueblan mi mente. Más bien al contrario. teniendo en cuenta que el nivel de las afrentas en unas ocasiones han sido de mayor  gravedad y en otras menos, siempre han prevalecido los buenos momentos pasados y la ayuda que me ofrecieron esas personas en momentos críticos de mi vida, sobre los momentos de catástrofe emocional. ¿Qué en el momento fue muy doloroso? Sin duda, y para alguien tan sensible como yo huno momentos en los que  casi acabo en un punto de no retorno. Pero como siempre, lo que no te mata te hace más fuerte, y si, no solo estoy agradecido a estas personas por lo bueno que me dieron en su momento, sino porque sin ellas hoy no sería el hombre que soy, gracias en gran parte al daño que me hicieron. Y no es que me haya vuelto masoquista, no. Lo que pasa es que he aprendido que la piel no se curte con aloe vera y masajes, sino con el frío y las cicatrices. El saber perdonar también se lo debo a las personas que en su día me hirieron. Y todo esto no quiere decir que me haya reconciliado con estas personas y ni mucho menos que las quiera en mi vida, pero si que les deseo de todo corazón que les vaya bien bonito  y que al menos hayan podido sacar de la relación que tuvimos la mitad de lo que yo saqué de estas. Por eso, cuando brindo con la gente que quiero, siempre realizo un brindis que suele sorprender. Siempre brindo por los que nos odian. Esto es herencia de mi amigo el negro, pero yo le he dado mi propio significado. Para mi, cada vez que levanto el vaso en honor de los que nos odian brindo por aquellos que nos hacen más fuertes, los que nos mantienen alerta, y en definitiva, vivos. Hay quien dice que la grandeza de una persona se mide por la altura de sus amigos y de sus enemigos. Yo, persona de un perfil bajo, creo que no tengo grandes enemigos, ya que no tengo capacidad para que nadie pueda albergar en mi un odio visceral, de los de calibre alto. Afortunadamente, de amigos voy excelentemente servido. Bueno, ya sabéis que aunque me falléis yo os voy a querer igual… No os fallé yo tantas veces y me seguís queriendo … Pues eso, gracias por perdonarme sin haberme olvidado,,,

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