Feliz cumpleaños John

Hoy deberíais, los que me queráis al menos, felicitarme. Os preguntareis algunos por qué, otros ya lo sabéis de sobra. Como casi todo lo que me envuelve, tiene su historia y es la que voy a proceder a contaros.

Hará tal día como hoy dos años que estaba en mi sofá liándome un enorme porro de buen hachís marroquí con papel King Size de Smoking mientras veía el programa salvados. Sí, era domingo y previamente había pasado por casa de mi hermana y de mi amigo Agustín. La cosa es que en casa de Agustín solo estuve el tiempo de fumarme un cigarrillo con él y Carmen porque no me encontraba bien. Volviendo al sofá y al porro que me acababa de liar, recuerdo que lo encendí, pero ni siquiera llegué a darle una sola calada. Algo no iba bien. Fuí al baño y me puse a vomitar como creo que nunca antes  lo había hecho. El cuerpo me temblaba y tenía unos sudores tremendos. Realmente algo fallaba. Me vestí, cogí la chaqueta y el casco y me fui al ambulatorio con la moto. Llegué y les dije que me encontraba mal, describiéndoles los síntomas. El médico, aún viendo que no podía valerme por mi mismo, me hacía cargar con el casco y mi ropa de un lado a otro. Quería hacerme un electro, pero como soy bastante velludo la tarea era harto difícil si no me rasuraba el pecho. Se ve que no tenía muchas ganas el hombre de usar la cuchilla porque me dio dos diazepam y me mandó para casa. Esta vez no me atreví a coger la moto para volver, así que emprendí el camino a casa sólo y renqueante. Seguía temblando. Serían las dos de la mañana cuando llegué a casa. Mi último recuerdo de aquella noche es que me desplomé en el sofá y vi el porro, allí liado. Lo cogí, traté de encenderlo, pero algo me dijo que no lo hiciera. Lo volví a posar sobre el cenicero y me dormí.

Dormir, lo que es dormir, sólo dormí unas cuatro horas. A las seis ya estaba despierto y no, no me encontraba mejor. A las 7 y media de la mañana decidí llamar a mi hermano para que me llevara al hospital, Me dijo que se tenía que duchar y le dije que no había problema, ya que tampoco quería alarmarle en demasía. A las 8 pasó a recogerme y me dejó en la entrada de Urgencias del Broggi. Bajé solo y él se fue a buscar aparcamiento. Al llegar a la recepción estaba realmente débil y la recepcionista no hacía más que requerirme la tarjeta sanitaria y yo que en ese momento ya solo alcanzaba a decirle que me encontraba mal, muy mal. Me pasaron a una sala y empezaron a mirarme las constantes. Sin mediar palabra me rasuraron y me hicieron un electrocardiograma. Entonces entró mi hermano y alguien en la sala pronunció la àlabra infarto. Solo acerté a decirle a mi hermano “coge mi móvil y llama a Rubén, el médico”. Mi siguiente recuerdo ya es dentro de una ambulancia camino a Bellvitge. Las sanitarias que me atendieron me chutaron algo que hizo que estuviera especialmente risueño. Una vez llegamos al Hospital me pasaron directamente a un quirófano y recuerdo que una enfermera jovencita trataba de desnudarme sobre la mesa de operaciones y al bajarme los calzoncillos le dije “Cariño, dame un beso al menos, que a mí, así en frío, como que me da corte..” Todos los presentes echaron a reír. Yo era consciente de que probablemente me quedaba poco de vida, así que quería que mis últimos momentos fueran entre risas. A pesar de mis ganas de cachondeo el cirujano puso orden y empezó a realizarme el cateterismo. Las sensaciones que tuve en aquellos instantes cambiarían mi vida por completo. Por un lado me inundaba una enorme paz. Tenía muy claro que en aquellos instantes aquel hombre me estaba intentando salvar la vida. Aún no era consciente si viviría o no, y ni mucho menos quería morirme, pero tenía la tranquilidad de saber que si me iba había vivido una vida realmente intensa y llena de experiencias que mucha gente ni siquiera hubiera podido ni soñar, y sobretodo, me quedaba la tranquilidad de haber querido a “los míos” de la mejor manera que había sabido. Si, en Aquel momento pensé en mi madre y en mi padre, en mis hermanos, en mis sobrinos, En Joan Y Lorena, en Agus, en Vane, en Alberto y Meri, en Rubén y Mireia, en Montse e Iván, en Marta y Raúl, en Ivan y Silvia y perdonadme que no siga con la interminable lista, porque es eso, interminable y os prometo que todos estabais en mi mente en aquel momento.

Bueno, pues se ve que el cirujano tuvo una buena tarde e hizo una faena sensacional. Yo le hubiera dado las dos orejas… el rabo, bueno, dejemoslo. Recuerdo que al salir del quirófano  la primera cara querida que vi fue la de Rubén, quien me tranquilizó y con el que tengo una deuda de aquellas que no se pueden pagar. Luego me llevaron a la UCI y empezaron a desfilar por allí mis hermanas y hermano. Yo a todo esto andaba como loco intentando que alguna enfermera me trajera papel y un boli. Había vivido la experiencia más brutal de mi vida y no me podía quedar sin escribirla, y si, en aquel preciso instante nació John Boy, el falso, el que lleva ya unos cuantos meses martilleando vuestra tolerancia al buen gusto literario desde este blog. Y sí, esa es básicamente la historia del drama, pero lo realmente bueno vino después.Desde todas las muestras de cariño recibidas en el hospital, (recordaré siempre tu abrazo, Lorena; tus revistas de guitarras, Alberto y el volver a verte después de tanto Raúl Menjibar), la primera gota de lluvia que me cayó sobre la nariz nada más salir por la puerta del hospital que me hizo sentir tan maravillosamente vivo, los cuidados de todos aquellos que son más cercanos en mi día a día una vez ya estaba en casa, y me refiero especialmente a Lorena, a mis hermanas, a mis tíos Antonia y Curro y a mi primo David.  Pero sobretodo, de lo que más orgulloso estoy es  de haber cambiado radicalmente de vida. Desde aquel 23 de Abril de 2013 no he vuelto a fumar nada y ese cambio fue solo el estandarte de una serie de cambios que han hecho de mi el hombre que hoy os escribe. Así que coincidiréis conmigo que hoy es un gran día. Gracias a todos lo que estuvisteis allí y también a todos los que he conocido en este camino de dos años que cumple hoy este bebé de 35 que se hace llamar John Boy,  y que es más falso que los billetes de 30 Euros, pero que, sobretodo es vuestro fan más incondicional.

Cornellá de Llobregat, 23 de Abril de 2015.

PS:Sobre la canción…tomemonoslo con humor, no?

Anuncios

4 thoughts on “Feliz cumpleaños John

  1. Una crónica viva y terrible sobre aquel día. Sabía algo pero me faltaban los detalles de esos momentos de auténtico límite entre la vida y la muerte en que sentiste algo como paz, esa que tantas veces nos falta en la vida, en nuestro ajetreo diario. A veces recibimos grandes sustos que conllevan un mensaje potente. El corazó dijo “basta”. Espero que te sigas cuidando en todos los sentidos, John Boy, falso o verdadero.

    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s