Semilla en la tierra

Hoy he llegado a casa muy cansado. Eso no es ninguna novedad, pero hoy las cosas son diferentes. Subía con la moto camino a casa y venía mirando como anochecía y las luces de la ciudad se iban encendiendo poco a poco. Todo el mundo regresaba a su hogar, y las luces de las casas, de los hogares se iluminaban. He abierto la puerta y me he quitado el casco y la chaqueta y la casa estaba, como siempre, en un silencio sepulcral. Me he desnudado y me he puesto el pijama, la bata y las zapatillas y he mirado en el ordenador si había alguna novedad en el frente. El mundo no me tenía preparada ninguna sorpresa esta tarde. Me he puesto a mirar facebook y me he fijado en que los perfiles de la gente que me rodea son muy diferentes al mío. Todo el mundo de alguna u otra manera tiene algo que le da sentido a su vida. Algunos tienen a sus hijos, algunos tienen una pareja a quien amar, otros tienen un trabajo o una vida social que les llena sus vidas.

He ido al baño y me he mirado en el espejo.  Me he mirado detenidamente No lo hago a menudo. Muchas veces me he preguntado por el sentido de la vida de manera abstracta, pero no acostumbro a cuestionarme cual es el sentido de mi vida. Ahora mismo, no sabría que responder. Supongo que es socorrido para encontrar una respuesta acomodaticia acudir a la familia, a los amigos, a gente interesante que vas encontrando por el camino, pero ciertamente me cuestiono si mi vida ha servido hasta ahora de algo, si ha sido, remarcable en algún punto para alguien que no sea yo mismo. Se muy bien, porque he pasado por la experiencia, que la vida puede finalizar en el momento más insospechado, y es por ello que me planteo qué quedará de mi cuando me haya ido. En el fondo se trata de la busca de la inmortalidad. Dicen que uno no muere hasta que es olvidado, y eso es lo que me hace zozobrar en días como hoy… Parafraseando a Kundera, la insoportable levedad de mi vida hace que me plantee seriamente hacia donde está yendo. No he hecho nada digno de mención. Sí, supongo que he intentado ser un buen hombre, pero quién se acuerda de eso… ¿Se acordará de mi aquella chica a la que un día hice llorar? ¿Me añoraran los que algún día, de alguna u otra forma me quisieron? Seguro que al principio si, pero ese recuerdo se diluirá como un azucarillo en un café… Supongo que escribo para dejar un documento de mi paso por el planeta. Escribo, te escribo, para que me leas y con suerte, alguna de las frases que escribo te haga reflexionar. En realidad te escribo y te escribo y no paro de escribirte a ver si un día la suerte me sonríe y me da por escribir esa frase perfecta que recuerdes siempre, y cada vez que salga de tu boca, reviva en ti algo parecido a un recuerdo. Quizás esa frase nunca será escrita. Quizás quede yerma mi parcela y nunca veré germinar en la tierra mi semilla…

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6 thoughts on “Semilla en la tierra

  1. Un texto bien escrito, lleno de sentimiento sin desbordamiento emocional. Me ha gustado. Es fácil en esta temática entrar en el melodrama o el desnudamiento sentimental. Tu reflexión ha sido equilibrada y eficaz. Esto en cuanto a la forma. En cuanto al fondo ¿qué podría decirte que tú ya no supieras? La vida es azar. Hoy un amigo más joven que yo me confesaba que se sentía viejo, que estaba cansado, que el tiempo pasa y te va aplastando, dejándote en la nada. Su vida a su juicio carece de demasiado sentido. Es padre de una muchacha de quince años, y él teme que ya no tenga que irle a buscar al colegio cada día, y, por tanto, no tenga nada ya qué hacer. Está prejubilado desde los cuarenta y ocho años. Yo no compartía su estado de ánimo y más me siento con ganas de aventura y pletórico de ilusión. Casi euforia. Eso sí pasé una larga década de hundimiento anímico. A veces se sale de una sima y se escalan montañas que uno no pensaba ni siquiera vislumbrar. Todo pasa. La euforia también. Yo medito caminando. El otro día anduve más de cuarenta kilómetros por la sierra del Garraf, más de doce horas caminando, y en algún momento sentí algo próximo a la felicidad. La desnudez de la sierra inyectaba en mí fuerza para vivir. El cielo me saludaba. Yo hacía fotos y me detenía fascinado por lo que veía. Iba solo. No es aconsejable hacerlo. No puedo decirte nada que te ayude a subir. Cultiva tu cuerpo y tu espíritu. El blog es parte de ese trabajo. Tu post de hoy es muy hermoso. Cuida tu cuerpo.

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    1. Vaya… Se que tus halagos no son gratis… Gracias por la buena crítica formal… Sobre el fondo, no estoy de bajón, al contrario, pero me gusta pensar que un buen día encontraré esa frase que me lleve a… si, a ese lugar… Te puede parecer tonto, pero ahora mismo es lo que más anhelo… tenemos pendiente una caminata, pero ya te lo he dicho, tendrá que ser más modesta… Un abrazo… pd: Has desaparecido de fb?

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  2. Juan, escribes para mi, escribes para todos aquellos que día a día dejan un comentario sobre tus escritos. No lo dejes de hacer…en un momento o otro del día miro si hay novedades…descubrirlas me hacen sonreír…me estas despertando del letargo…así que tu semilla de una manera u otra germina.

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