24

Hace una semana, cenando con unos amigos dialogábamos sobre el sentido de la vida y otras cuestiones relacionadas, cuando uno de los comensales formuló la siguiente pregunta: Si supierais que os quedan 24 horas de vida, ¿Qué haríais? Mi respuesta fue bastante estúpida… Un trío, dije… Luego, esa cuestión ha ido rondando por mi cabeza y sin duda, andaba errado en la respuesta.

En primer lugar, me sentiría en la obligación y en la necesidad de despedirme de mis seres más queridos… sin dramas… Una última copa a la salud de los que se quedan. En segundo lugar, y aquí viene la parte complicada haría, o intentaría hacer un acto de justicia. Dejadme que me explique. Cuantas veces no hemos estado ante una situación manifiestamente amoral, indignante e injusta y hemos tenido que asistir impávidos sin poder hacer nada, porque, en el caso de hacer algo, acabarías matando a alguien o cometiendo algún tipo de crimen que daría con tus huesos en la cárcel. Si supiera la fecha de mi muerte a dato cierto, esto me daría una impunidad total, ya que el poder coercitivo de la justicia carecería de toda relevancia. Así pues, me viene a la cabeza un atraco a lo grande, y cual Robin Hood moderno ponerme a repartir el dinero a gente que lo necesitara de verdad… O que tal un ataque cibernético y físico (quemando servidores) eliminando cualquier atisbo de las hipotecas que tienen estrangulado a medio país… No se, se me vienen muchas ideas a la cabeza, que sin duda, la realización de cualquiera de ellas darían sentido a una vida entera.

Siempre he intentado, como diría Machado, ser un hombre bueno. Quizás un acto de este tipo no sea el tipo de bondad a la que se refería Machado o que propugnaban gentes como Luther King o Gandhi. Nunca he aspirado a eso, pero nada más pensar en la posibilidad de hacer algo que sea humanamente justo hace que dicha idea sea un absoluto desdeñable.

Esta reflexión, que carece a efectos prácticos de importancia es de gran relevancia a nivel filosófico. Si sabemos que la muerte puede conducir a la justicia social, esta, o mejor dicho, la incertidumbre de cuando esta se va a producir dota de un sentido apaciguador al sistema en el que vivimos. Actúa de freno a los sentidos más primigenios de justicia y dota al sistema coercitivo de la justicia institucional toda la fuerza que tiene. ¿Qué tiene que perder un hombre muerto? Y sabiendo qué esta muerto ¿Quién o qué lo detiene?

Así pues, queridos lectores, voy a tomar mis pastillas para la tensión y el colesterol, no vaya a ser que a estas alturas de mi vida descubra que mi final esta cerca y me vuelva en un peligroso antisistema…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s