Ruinas

obra teatro recta
Pedro, Babi, Vane, Miriam, Pili, Eva, Flores, Vicky y yo.

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Hubo un tiempo en el que en el mismo lugar donde hoy se ubica la residencia geriátrica Rosa Durán (que ironía…), se ubicaba un instituto de secundaria llamado Mossen Jacint Verdaguer. Yo fui alumno de ese instituto, el cual fue derruido, a pesar de la lucha estéril de algunos ex-alumnos por mantenerlo abierto. Habrá algunos que recuerden el Sindicato de la Gallina, formalmente la AGE y su efímera revista Eleuterios, donde escribí mis primeros artículos. Creo que si buscara en algún rincón encontraría algún ejemplar… Recuerdo también con cariño las clases de Historia de mi idolatrado Lluis Antoni y como nos pegábamos de ostias con él por un rebote en el recreo jugando a basket, como si fuera un alumno más. Recuerdo las esperpénticas clases de literatura Catalana de Mila, los inmensos árboles de análisis sintáctico que tan bien nos enseñó hacer Don Juan Lucas y las hilarantes a la vez que productivas clases de filosofía de Jesús Gómez. También recuerdo con cariño y nostalgia las clases de mi querido profesor de literatura José Luis González, quien además de prepararnos magnificamente para afrontar la selectividad nos enseñó muchas más cosas. Sus sesiones eran cualquier cosa menos ortodoxas. Recuerdo cuando vino Joan Brossa al instituto no mucho antes de su muerte, y la visita extraoficial que hicimos al mercat de les flors para ver un espectáculo teatral de La Fura dels Baus. Fue tal el impacto que nos provocó que decidimos realizar nuestra propia obra. Se llamaba Ruinas y comenzaba con mi amiga Vanessa recitando el verso RUINA de Lorca…

Sin encontrarse,

viajero por su propio torso blanco,
¡así iba el aire!
Pronto se vio que la luna
era una calavera de caballo
y el aire una manzana oscura.
Detrás de la ventana
con látigos y luces se sentía
la lucha de la arena con el agua.
Yo vi llegar las hierbas
y les eché un cordero que balaba
bajo sus dientecillos y lancetas.
Volaba dentro de una gota
la cáscara de pluma y celuloide
de la primer paloma.
Las nubes en manada
se quedaron dormidas contemplando
el duelo de las rocas con el alba.
Vienen las hierbas, hijo.
Ya suenan sus espadas de saliva
por el cielo vacío.
Mi mano, amor. ¡Las hierbas!
Por los cristales rotos de la casa
la sangre desató sus cabelleras.
Tú solo y yo quedamos.
Prepara tu esqueleto para el aire.
Yo solo y tú quedamos.
Prepara tu esqueleto.
Hay que buscar de prisa, amor, de prisa,
nuestro perfil sin sueño.

(Federico García Lorca, de Poeta en Nueva York)

Esta fue una de las canciones que empleamos de banda sonora.

Recuerdo que yo hacía de Edgar Allan Poe y representaba que todo lo que ocurría era una ensoñación del poeta producida por los efluvios del alcohol, para lo cual me bebí una botella de rioja durante la obra. Se iban sucediendo actos como luchas con espadas, gente con antorchas con fuego real, una simulación de una felación, etc… todo ello mezclados con el público y con un ambiento oscuro, cargado de humo y un fuerte olor a incienso que hacía que costase respirar. Cabe decir que TODO el proceso creativo se realizó en nuestras horas libres y ajenos a todos los profesores del centro, por lo que en los ensayos fumamos marihuana, (de ahí el incienso para tapar el olor) bebimos y nos dejamos llevar, evitando cualquier atadura creativa. El éxito fue tan rotundo que nos pidieron que no nos quedáramos en esta primera obra, y creáramos una segunda, cuyo nombre no recuerdo, pero que fue igual de delirante o más que la primera. Recuerdo que incluso vino Radio Cornellá para ser testigos en directo de la representación.

Este hecho que puede parecer insignificante aún sigue vivo en mi maltrecha memoria y cuando tengo el placer de hablar con alguno de mis antiguos compañeros rememoramos la batallita con tremendo cariño, siendo conscientes que nuestro paso por aquel modesto instituto de barrio fue fundamental para nuestra formación como personas. Profesores o Maestros, como me gusta llamarles, como José Luis o Lluis Antoni significan mucho más que el vago recuerdo de aquel viejo profesor, sino que, por lo menos para mi, significaron una guía y una enseñanza vital en todos los sentidos. Sirva este post en modo de homenaje a mis queridos Maestros que no solo nos enseñaron sus materias curriculares, sino que también nos enseñaron a pensar por nuestra cuenta y a ser seres críticos. Es el mejor regalo que me pudisteis hacer. Yo nunca olvidaré vuestra entrega, dedicación y honestidad. Gracias de todo corazón por haber dejado vuestra huella en mi. No os podré olvidar nunca.obra teatro 2

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4 thoughts on “Ruinas

  1. Hoy es es cumpleaños de mi hija Clara y de mi mujer. La primera cumple dieciocho añitos y ello nos lleva casi a aquel tiempo del que habláis. Clara y Lucía -mi otra hija son otra suerte de creación pero que tiene mucho que ver con aquella de que habla Juan. Leía a Brossa y Literatura africana cuando concebimos a mis hijas. Y en alguna forma ello forma parte de ellas, creo. Y de aquel tiempo sobre el que no siento ninguna nostalgia ni volvería a él, pero que es algo inmaterial sobre el que tejer un sedal de literatura para evocarlo con fuerza, con dinamita, con trinitrotolueno, con ácido sulfúrico de ese que venden en droguerías especializadas. El recuerdo y los maestros no nos sirven. El mejor maestro es el colgado de un árbol. Como decían de los indios en el salvaje oeste. Yo no tuve maestros y, si los tuve, no les guardo ninguna ley. Hay momentos de despertar y alguien puede poner un elemento activador del proceso de ignición. Esa es una función delicada y oportuna. Pero ¿cómo agradecer a un pirómano que ponga materia combustible en lo que ya era un campo propicio a arder? No hay nada tan despreciable como un maestro. No me siento aludido. Me alejo con un gesto de oculta altanería. En el horizonte huele a pan tostado y a cuesco de caballo: nada hay en el pasado para apreciar. El pasado es una ilusión muerta. Si acaso es un elemento de aderezo de nuestros platos de pasta italiana. Pero cada vez prefiero la pasta solo con queso. Esos supuestos maestros del pasado son materia muerta, fungible, plenamente olvidable. Lo que tenemos delante de nuestros ojos es infinitamente más atractivo que revivir a momias de un tiempo que ya no existe. Yo no bebo por la razón que algunos son sobrios por obligación. Pero brindo por el tiempo que vivimos, por el tiempo que vendrá. Por los ordenadores de grafeno, por la muerte del libro de papel, por la filosofía que sirve para prender en terrenos yermos de pensamiento. Por todo lo que tiene que depararnos el futuro. Vomitemos sobre la nostalgia y evacuemos nuestros intestinos sobre los maestros del pasado. Puaggghhhh.

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  2. Mentre escribo esto me caen lagrimones. Esos dos años con vosotros me ayudaron a superar un bulling espantoso del q por poco no salgo…dia tras dia pasaba por un puente y la tentacion era inexplicable. eran tiempos dificiles en los q el acoso escolar no tenia importància y se justificava con la palabra ” broma”. A vosotros (amigos,companeros y profes) os lo debo todo.

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    1. Lastima no haber contado con tu talento en nuestras incursiones teatrales Carmen. Es cierto que aquel grupo era especial y a pesar de ser todos elementos muy diferentes nos respetábamos entre nosotros. Si nos metíamos con algún compañero, era broma, pero de verdad. A mi , personalmente, me gusta poder haberte acompañado en el camino hasta tu madurez, ahora como artista, profesora y madre. Un beso muy fuerte amiga.

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