Drazen Petrovic

Hoy inicio una miniserie sobre mis ídolos de juventud. No soy muy mitómano, pero en el campo del baloncesto si que he mitificado a aquellos que algún día llegaron a emocionarme con un balón en las manos.

No voy a aburriros con datos sobre el genio de Sibenik. Supongo que todos sabréis que murió en un accidente de tráfico cuando estaba en el zenit de su carrera baloncestística en la NBA. Tampoco os voy relatar sus innumerables hazañas como jugador. Solo os diré que era un jugador realmente asombroso. Yo, como culé, lo amaba y lo odiaba a partes iguales, ya que militó durante unos años en el Real Madrid. No se la de noches que me habré ido a dormir teniendo su imagen clavada en mi mente, viéndole sacar la lengua, en su gesto característico, desde la linea de tiros libres.

Lo que me interesa contar de Petrovic es que murió en el 1993, Tres años antes la selección de Yugoslavia vencía de 15 puntos a la Unión Soviética en la final del campeonato del Mundo de Argentina, después de haber hecho lo propio con los Estados Unidos en Semifinales. En aquel equipo había estrellas de la talla de Toni Kukoc, Vlade Divac y el propio Drazen Petrovic, además de otros mitos como Zarko Paspalj o Sasha Djordjevic. Aquel equipo de ensueño venía jugando juntos desde categorías inferiores y los miembros del mismo eran verdaderos amigos. Especialmente dos de ellos: Vlade Divac y Drazen Petrovi.c. Se daba la circunstancia que ambos habían cruzado el atlántico para jugar en la mejor liga del mundo: La NBA. Vlade firmó con Los Ángeles Lakers de Magic Johnson, con la difícil misión de hacer olvidar a la afición angelina a un mito como Kareem Abdul Jabbar. Drazen tuvo menos suerte y fue a parar a los Pistons de Detroit, franquicia situada en una ciudad en pleno declive y cuyo clima es mucho menos amable que el de la ciudad californiana. Además la configuración de aquel equipo hizo que Drazen no tuviera muchas oportunidades en el equipo de Rick Adelman. Drazen necesitaba apoyo y Vlade se lo daba, y en esas circunstancias se forjó una gran amistad entre dos ases del baloncesto. Las circunstancias políticas en Yugoslavia hicieron el resto. Justo en el momento de la celebración del campeonato del mundo, tras el pitido final, un aficionado saltó a la pista enarbolando una bandera croata. Vlade Divac recriminó el hecho a este hombre y acabó arrojándo al suelo su bandera.  En ese mismo instante se rompió la amistad entre Drazen y Vlade. Seguian hablando, pero ya nada volvería a ser igual. Poco tiempo después estallaba la guerra en Yugoslavia con las devastadoras consecuencias que todos conocemos… Como os he dicho Petrovic murió en Junio del 93, sin que aquel par de amigos pudieran reconciliarse. Vlade Divac  ha vivido con ese peso sobre  sus hombros desde entonces. El magnífico documental Hermanos y Enemigos explica con detalle esta emotiva historia, y explica la redención de Divac ante la pena de no poder arreglar sus diferencias con alguien a quien consideraba mucho más que un amigo.

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